Estar vivos significa descubrirse, saberse entender-conocerse, es importante detener el ritmo diario y ocuparse de diferenciar las distintas etapas, saber cuánto te ofrece la vida y reconocerlo, saber cómo aceptar los momentos en donde no siempre todo lo podemos controlar, pero si poder buscar alternativas y visualizar nuevos caminos para permitirnos experimentar nuevas oportunidades, de acuerdo con la nueva persona que reconoces ser en ese momento presente… ten en cuenta que estamos siempre en constante cambio.

Mi renacer se produjo tras dejar mi primera parte de esta trayectoria personal y laboral, transcurrida en mi tierra natal, Cádiz, donde he de decir, que por supuesto era libre y muy feliz.

Un día no señalado, no más ni menos importante que cualquier otro, pero si el último a la cola de todo el proceso interno que te llevo contado y supongo que tu leyendo atento (risas), fue cuando apareció una luz de fuerza-aire limpio, lo que suelo llamar energía natural, me movió hacia adelante, sin recursos económicos, ni siquiera tenía un plan de supervivencia, pero esa energía me impulso por todo lo que ya había interiorizado, se había alineado ya todo, así que para llamar más mi atención de que había tocado fondo y lanzarme… a través de esa fuerza pude traducir que NO estaba en conexión con la persona nueva del ahora que estaba sintiendo ser…y había llegado mi momento, el de salir a buscarme.

Quiero que veáis como decía que no tenía recursos económicos, ni plan de supervivencia, ¿verdad?, son otros recursos los que contaron, los llamado recursos internos-personales.

Dejándole tiempo al tiempo para que te guíe, confiando en él, mientras te mantienes sabiendo que lo principal es no desconectarte de lo que realmente quieres y eres, distinguirlo y focalizarlo, como tu gran recurso y dentro de él hay que explorar, es lo que eres, eres tú mismo, el recurso del ser y reconocerte como tal, es ahí cuando empiezas a marcar tu plan de acción consciente para la superación personal, aparecen tus fortalezas y debilidades.

Superé que tenía que salir de la famosa zona de confort que debía hacer caso al mensaje de esa energía que me movía, la cual me advertía de que eso conllevaba dejar mi tierra, mis costumbres, mis alegrías, mis esencias…y lo más importante, supere que mi madre en ese momento no entendiese el por qué así de repente irme dejándolo todo, lo cierto es que no dejaba nada, todo lo verdadero siempre prevalece en el tiempo, así es que todo lo que quería seguiría estando, pero si no atendía esa llamada si dejaba algo importante escapar, mi mejor versión por descubrir.