Ofrecemos un programa diferente, humano, cercano y seguro.

Dairemar responde a la construcción fiel y perseverante de un camino vivido de manera real, a través de la atención personal y escucha activa de uno mismo/a.

Comenzó en el momento que decidí introducirme en el mundo de la nutrición y dietética, era lo único que me llamaba en estudios y por el “único” campo que sentía curiosidad tras el bachillerato.

Todo tiene un comienzo…….¿estamos de acuerdo? vale si…pero sabemos que para que las cosas sucedan, hay que empezar a tomar decisiones: la 1º decisión importante de tu vida te sitúa ante la elección de caminos a tomar y por consiguiente ante el descarte de otros muchos caminos, por aquel momento entonces y desde siempre hice uso de mi intuición, no mandaban en mí los porque hacía algo o no lo hacía…no hizo falta, fué mi intuición natural la que hacía de brújula para guiarme, sus orientaciones no tenían nada que ver con las voces que solemos escuchar, provenientes de nuestra mente, diciéndote: ¿qué harás para el futuro? ¿Te conviene? ¿Hay trabajo de ello?¿valgo para ello?……..no nada de eso.

Decidía desde la voz de dentro, la del ser, en consonancia con mis curiosidades: todo lo que fuese la introspección, aprendizaje, evolución-movimiento-cambio hacia la plenitud; Pasiones: sol(luz), mar(sonidos de paz, movimiento); valores: familia, amigos, compresión, pureza, equilibrio; y lo más importante: MI NATURALEZA LIBRE.

Esto que te reflexiono, hizo potenciar el combustible inconsciente, el que todos llevamos dentro y aparentemente dormido, le llamo sabio inconsciente, pues no entendía el significado de nada de esto así explicado por entonces.

Cuando das pasos en el tiempo manteniendo el enfoque de tus acciones, si todas estas acciones conectan con tus valores, empiezas a sentir una coherencia y alineación para dar paso al combustible consciente………y es entonces cuando tus acciones en el tiempo se vuelven proactivas y claras, llevando a cabo tu propio plan de acción, donde haces uso de tus recursos y se produce la puesta en marcha hacia la evolución. Reconoces tus recursos, porque todos los tenemos, es ahí cuando empiezas a desarrollarte, a volar y ser libre, una vez que te escuchas mejor puedes atenderte, siendo el dueño de tu vida, la que deseas y por consiguiente alcanzar el equilibro y plenitud.